sábado, 30 de abril de 2011

Chau, Sabato

"Sí, es cierto, la inmensa mayoría escribe por motivos subalternos. Porque busca fama o dinero, porque tiene facilidad, porque no resiste la vanidad de verse en letra impresa, por distracción o por juego. Pero quedan los otros, los pocos que cuentan, los que obedecen a la oscura condena de testimoniar su drama, su perplejidad en un universo angustioso, sus esperanzas en medio del horror, la guerra o la soledad. Son los grandes testigos de su tiempo, muchachos. Son seres que no escriben con facilidad sino con desgarramiento."




Por si no lo sabían hoy se murió Sabato, en mi humilde opinion el mejor combo de escritor, pensador y filosofo que le tocó a este país. No es fácil cuando se va mi autor favorito, y ojala que reencarne pronto asi no nos quedamos sin genios. Pero doy gracias a Dios no solo de que lo hayamos tenido, sino de que por capricho propio de la vida, que yo me haya cruzado con sus obras. Les dejo uno de los fragmentos mas significativos para mi de mi libro preferido de Sabato, "Abaddon, el exterminador":


"Y tarde o temprano ese universo incorruptible concluía pareciendole un triste simulacro, porque el mundo que para nosotros cuenta es este de aquí: el único que nos hiere con el dolor y la desdicha, pero también el único que nos da la plenitud de la existencia, esta sangre, este fuego, este amor, esta espera de la muerte; el único que nos ofrece un jardín en el crepúsculo, el roce de la mano que amamos, una mirada destinada a la podredumbre pero nuestra: caliente y cercana, carnal. Si tal vez existiera ese universo invulnerable a los destructivos poderes del tiempo; pero era un helado museo de formas petrificadas por el espíritu puro. Pero los seres humanos son ajenos al espíritu puro, porque lo propio de esta desventurada raza es el alma, esa región desgarrada entre la carne corruptible y el espíritu puro, esa región intermedia en que sucede lo mas grave de la existencia: el amor y el odio, el mito y la ficción, la esperanza y el sueño. Ambigua y angustiada, el alma sufre (cómo podría no sufrir!), dominada por las pasiones del cuerpo mortal y aspirando a la eternidad del espiritu, vacilando perpetuamente entre la podredumbre y la inmortalidad, entre lo diabolico y lo divino. Angustia y ambigüedad de la que en momentos de horror y de extasis crea su propia poesía, que surge de ese confuso territorio y como consecuancia de esa misma confusión: un Dios no escribe novelas. "


Te veremos del otro lado.

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